En los últimos meses, me han llegado varias propuestas para posicionar webs en buscadores y curiosamiente se parecían muchísimo:
- Los términos utilizados no eran posicionamiento orgánico, ni SEO, la propuesta era "quiero salir el primero en Google" a lo que añadían "o en todo caso, segundo".
- Querían que el proyecto fuera baratito, "no me quiero gastar mucho dinero en esto".
- Las webs no había por dónde cogerlas, prácticamente eran una guía de todo lo que hay que hacer para ocultarse de los buscadores. Desde estar penalizado por contenido duplicado, hasta utilizar flash de forma global, múltiples dominios, y un cúmulo de errores interminable.
Después de dar las malas noticias, les sugerimos a los clientes modificar e incluso rehacer todo el sistema de plantillas como médida urgente y primera, para después seguir avanzando en el lento camino del posicionamiento orgánico.
La idea básica que pretendía dar a entender, es que no sólo hay que pensar en los usuarios, sino que también hay pensar en las fuentes de tráfico, y si éstas son los buscadores, hay que hacer compatible y fluido el acceso para todos, personas y robots.
Evidentemente, el cliente ante la perspectiva de hacer un rediseño completo de la web, que no sería precisamente baratito, desistió y dejó el tema del posicionamiento de lado.
No tengo ni idea de lo que cuesta un escaparate, pero estoy seguro que cuando montas tu negocio, ni se te ocurre escatimar gastos en él.
La idea básica que pretendía dar a entender, es que no sólo hay que pensar en los usuarios, sino que también hay pensar en las fuentes de tráfico, y si éstas son los buscadores, hay que hacer compatible y fluido el acceso para todos, personas y robots.
Evidentemente, el cliente ante la perspectiva de hacer un rediseño completo de la web, que no sería precisamente baratito, desistió y dejó el tema del posicionamiento de lado.
No tengo ni idea de lo que cuesta un escaparate, pero estoy seguro que cuando montas tu negocio, ni se te ocurre escatimar gastos en él.



2 comentarios:
Ah, bienvenido al apasionante mundo de la venta de paraguas...
Había un señor que bajó de peso de forma extraordinaria. La gente le decía:
Anónimo: ¡Peter, qué cantidad de peso has perdido! ¡Por Dios, dime cómo lo hiciste! ¡Yo estoy desesperado por bajar de peso y no lo consigo! ¡Dime tu secreto! ¡Haré lo que sea, cualquier cosa! ¡Te lo ruego! ¡Dime como lo hiciste!
Peter: Hago ejercicio y como menos.
Anónimo: ¡Buff, ¡Cualquier cosa menos eso!
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