La información relevante

Antes de nada, aviso que esta es una entrada tipo batallita.

Hace una semana necesitaba unas cuantas sillas para un evento próximo, así que pregunté por twitter (fuente infalible para resolver problemas). Al poco me habían contestado unos cuantos colegas, recomendándome Sillas Perdigón y La Sillita de Canarias.

Así que entré en las respectivas webs, vi que la segunda me quedaba muy retirado y me decidí por la primera. La cual tiene página en facebook y una web muy guapa (a pesar de estar hecha en flash y con musiquita de fondo).

Relleno el formulario de contacto explicándoles lo que necesito y se lo envío. Podía haber llamado por teléfono, pero por deformación profesional, me resulta más cómodo comunicarme por correo-e.

Dejo pasar un día, y en vista de que no responden, doy por hecho de que se trata de una web testimonial y que no hay nadie detrás del correo-e. Es algo habitual, sobre todo en sitios empaquetados en flash.

Mientras tanto Carlos G. González me manda el siguiente tweet:

Lo que traduje mentalmente en “problema resuelto” y me puse con otras cosas. Evidentemente el tema no estaba solucionado, no había verificado la información, ni sabía si todavía alquilaban sillas, tampoco conocía el precio actual, ni nada de nada. Pero el detalle en la información de Carlos era tan preciso que lo di por bueno y me despreocupé del tema. O dicho de otra forma, la información del tweet, para mi, fue mucho más relevante que una estupenda web de empresa especializada en sillas.

Ayer me decidí a desplazarme a la dirección para preguntar el precio y contratar el alquiler de las sillas, pero el nombre de la calle me llamó la atención (Alberto Einstein), así que tiré de Street View y me encontré con esto:


Ver mapa más grande

Se que es algo tonto decirlo, pero me quedé flipando, porque el sitio en cuestión tenía la información única indispensable (sin más opciones): el número de teléfono. Así que llamé, contraté el alquiler de las sillas, me evité desplazarme al sitio y me quedé tan contento.

Hoy me llamaron de Sillas el Perdigón, me contaron que habían tenido un problema con el correo-e y de ahí el retraso en contactarme, me despedí de ellos explicándoles que ya había reservado con otra empresa.

LLegado a este punto, la pregunta es evidente ¿porqué razón no llamé inicialmente al teléfono de la web de Perdigón? el cual estaba perfectamente identificado en su web. La respuesta es simple, tenía una opción, la del correo-e, que para mi es más cómoda, y como consecuencia de la falta de respuesta preferí usar una información precisa de un colega de twitter y una imagen de Street View.

La empresa con la que voy a contratar, seguramente sin saberlo, tiene una potente presencia online, tiene prescriptores en twitter e información inequívoca y relevante en Street View. Con lo que, al menos en mi caso, han conseguido un cliente, en detrimento de la empresa que ha hecho una inversión en una web profesional y presencia en facebook.