Cuando la velocidad mató al tocino

En ocasiones uno se ve metido en el desarrollo de proyectos en los que, desde el principio, lo más importante es la velocidad. Con el tiempo he conseguido recopilar una serie de frases que sirven para identificar este tipo de desarrollos de forma clara:

  • Queremos hacer esto y lo queremos ya.
  • Esto es para ayer.
  • Mira, esto que te pedimos se hace en dos patadas.
  • Un sábado te dicen “el lunes te contacto para hacer push”.
  • Lo más importante es que esté terminado en tal fecha.

Siempre me hago el mismo planteamiento, el del cumplimiento de dos de los tres condicionantes: precio, velocidad y calidad. En el que si uno, por su propia política, renuncia a bajar la calidad, ata de alguna manera los otros dos, que son los que pueden bascular.

A lo que voy, cuando estás tratando con gente cuyo objetivo más importante es el de la velocidad, te encuentras en una situación complicada, ya que al ser el objetivo más importante, parece que para ellos es el único. Lo único que se consigue con tanta prisa es que todo el proceso natural se desvirtúe, haciendo perder mucho tiempo, en seguimiento del estado del desarrollo: informes, reuniones, etc.. Y que el resultado normalmente sea el peor: se toman decisiones en función de lo que se puede hacer con el tiempo del que se dispone. Normalmente por plazos ficticios.

Cada cosa lleva su tiempo, siempre surgen imprevistos, lo cual es fácil de prever, para hacer algo a una alta velocidad debes tener una preparación inicial del proyecto muy alta. Algo que ayuda mucho en esto último, es tener bien claro lo que se quiere hacer. Y una vez que se empieza el desarrollo tener la calma suficiente para saber qué hacer cuando te encuentras con dificultades que llevan a replantearte el tema.

Parece que en el subconsciente colectivo está asumido el hecho de que hacer un trabajo rápido o ultrarápido es algo positivo, y en cuanto empiezan a aparecer deficiencias siempre se acude a la típica justificación “es normal, para el tiempo en el que se hizo…”.

El objetivo nunca debe ser la velocidad.