Este nivel de conocimiento básico es el mismo que acumulan muchos de los responsables últimos de webs, ya sean pequeñas, medianas o grandes. Por un lado está el concepto y por otro la necesidad:
- El concepto: una página web tiene entidad propia, es un fin, un objetivo. Trabajamos para tener una página web y si es buena mejor.
- La necesidad: debemos tener una web porque todo el mundo tiene una, porque hay que estar en internet, porque es una manera de proyectar una imagen.
Una web es un medio para transmitir información y como cualquier otro medio, tiene sus reglas, pros y contras.
Cuando esto no está claro, se generan webs de varios tipos:
- Tipo Ikea, es aquella que te obliga a pasar por cada sección para encontrar alguna información.
- Tipo Wov, con presentaciones, intro, multimedia, cortinas, transiciones, música de fondo, etc...
- Tipo Keep Out, no te quiero, si buscas algo te lo tendrás que currar, pero hagas lo que hagas no lo encontrarás.
- Tipo Panel de avión, esta web es guay porque tiene más opciones que nadie, muy frecuente en sitios con poca información.
- Tipo Reinventar la rueda, quiero una web de mi zapatería, pero que muestre fotos de la nasa.
Parece que el hecho de llegar a ofrecer una web es suficiente para saciar las ansias de modernidad. Cuando quedarse a medio camino, en este ámbito, puede ser incluso contraproducente. Si de lo que se trata es de trasmitir información no se debería cerrar los ojos a otras alternativas.



